Las partituras dibujadas nacen de varias necesidades: por una parte, para organizar la secuencia total de un concierto, para tener una guía de la secuencia de eventos.  Esa partitura remite a dibujos mnemotécnicos que nos recuerdan por medio de asociaciones de color, de textos o de imágenes, cada pieza musical.  Por otra parte hay partituras que leemos, las cuales proponen pautas que, por ejemplo, se refieren a una escala de cuatro notas, en que no importa que altura tenga cada una de las notas, sino su evolución, de modo que tocamos cinco flautas todas coordinadas en su movimiento pero todas tocando notas diferentes.  Generalmente el ritmo y la dirección de la melodía son las únicas variables que muestra la partitura, y eso permite mostrarla en dibujos que parecen textiles y que forman parte de la escenografía de los conciertos.

Partituras